Défago permanece despierto en la noche
buscando incansable la ruta
que nos acerque al destino
Aquellos otros seres inertes que me acompañaban
se alejan, desconcertados, deseosos de saciar su apetito
Quedan ascuas en la oscuridad ardiente
aunque nada permite ya diferenciarlas
del frio invierno
Ella duerme cerca de mí
ajena al miedo que me impide respirar
y deseo con todas mis fuerzas
sentir su aliento en mi boca
Tú, pequeño amigo,
no estás ya
Y, al fin noto su presencia ...
No hay comentarios:
Publicar un comentario